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Antecedentes

El Manejo integrado de zonas costeras (MIZC) se presentó en la Conferencia sobre Desarrollo y Medio Ambiente en Río de Janeiro 1992 como una herramienta prometedora para avanzar hacia una actividad humana más sostenible en los litorales. El objetivo entonces era que todas las naciones costeras tuvieran en funcionamiento programas que se vincularan a través de cuestiones ambientales, sociales y económicas en una nueva forma de gobernanza colaborativa intercultural.


Actualmente es obvio que ese objetivo y esperanzas incluidas en el Capítulo 17 de la Declaración de Río languidecen sin apenas cumplirse. Las inversiones y los esfuerzos para establecer programas nacionales de MIZC han logrado documentar las condiciones existentes y han sugerido una variedad de enfoques para las políticas intersectoriales e interinstitucionales y para los cursos de acción propuestos, sin embargo, la mayoría de las iniciativas y de los enfoques desarrollados no han hecho la transición de la integración de datos, el análisis y la planificación a la implementación, evaluación y perfeccionamiento continuado de los programas. Junto a ello se ha hecho cada vez más evidente que la escala local es fundamental en estos empeños, pues justamente la identificación/valoración de experiencias locales exitosas puede orientarnos mejor sobre las claves a considerar para aprender en cuanto a la formulación e implementación de estrategias y programas concretos que favorezcan las mejores prácticas centradas en el lugar, de cara a los problemas concretos del medio litoral y de las gentes que viven y dependen de él. El seguimiento y registro de las experiencias positivas, o de los fracasos, en MIZC es muy escaso, y además, centrado en pocos países y casos pilotos. Se descubren muchas iniciativas de alto valor que han producido avances importantes en materia de gestión integrada y mejora de la calidad de vida en las zonas costeras, pero la realidad es que muy frecuentemente no se han documentado los resultados y los cambios, y muchas veces las iniciativas mueren en sus contextos de proyectos inconclusos, inestabilidad político-normativa y operativa, y la ausencia de incentivos para mantenerlas y hacerlas progresar en el tiempo. Justamente, ésta es la razón esencial creación de la “Cátedra Internacional en MIZC Stephen Olsen”, que se enfoca en el desarrollo teórico-metodológico de la gestión integrada y ecosistémica de zonas costeras y costero-marinas, y en la sistematización de aprendizajes de casos y experiencias locales de MIZC. Como un antecedente importante de la Cátedra se considera al proyecto PROARCA Costas (Ochoa, Olsen y Windevoxhel, 2001), que cumplimentó una evaluación de varios casos de estudio de MIZC seleccionados en Centroamérica, y se adopta como fundamento de partida el trabajo operativo desarrollado por la Red ECOCOSTAS, como plataforma regional enfocada en reorientar la gobernabilidad de los cambios en los ecosistemas costeros de Latinoamérica y el Caribe. Hace muchos años, ECOCOSTAS apostó a integrar y desarrollar caso por caso las capacidades y los liderazgos en usos sostenibles de localidades costeras, y ha propuesto una metodología de seguimiento a los procesos de gobernanza costera, mediante la integración de tres herramientas: la trayectoria de los cambios, las fuentes de gobernanza y los órdenes y escalas de los cambios (Olsen y Ochoa, 2007), que constituyen bases conceptuales y metodológicas esenciales para el fomento y el avance del MIZC. Los conceptos y métodos que el Profesor Stephen Olsen y la Red ECOCOSTAS han desarrollado son ya un patrimonio de valor reconocido por la comunidad científica, y constituyen el fundamento de la Cátedra. También constituyen un antecedente importante los aportes de la Red Iberoamericana de Manejo Costero Integrado (Red MCI-IBERMAR), basados en el denominado “Decálogo de MCI”, que es una metodología de diagnóstico basada en 10 aspectos claves: política, normativa, instituciones, competencias, información, instrumentos, recursos, formación, educación y participación (Barragán, J.M., 2012), que ya ha sido aplicada en más de 13 países de Iberoamérica, en una mirada de escala nacional, y con interesantes propuestas para la integración regional. .